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Bueno, hacia la tira de tiempo que no veía un dorama, las series de televisión japonesas, que tuviera una temática de carácter romántica y de puro drama. Concretamente Innocent Love emitida por Fuji TV entre octubre y diciembre de 2008, con una única temporada de diez episodios de unos 55 minutos aproximadamente. Entre el casting se encuentran Horikita Maki es Akiyama Kanon, Sawaki Ruka es Akiyama Kanon (pequeña), Kitagawa Yujin es Nagasaki Junya, Kashii Yu es Sakurai Mizuki, Fukushi Seiji es Akiyama Youji, Narimiya Hiroki es Segawa Subaru, Uchida Yuki es Toono Kiyoka, Toyohara Kosuke es Ikeda Jiro, Naitou Takashi es Yoshimichi (cura), Hirata Mitsuru es Akiyama Seitaro, Tsuji Chiharu es Akiyama Junko. Obviamente, quienes no estén familiarizados con los doroma, quienes no gusten de ver actores nipones o simplemente los que no soporten un drama con romance, ya podéis ir cerrando y sigáis leyendo. Los demás, dejad que explique por qué me ha gustado esta serie a pesar de que no soy muy fan de las historias con «romance».

innocentSinopsis

Hace siete años, a sus 13 años, Kanon presenció el incendio de su hogar, lo que ocasionó la muerte de sus padres. Su hermano mayor fue acusado del asesinato de sus padres, pero aún así, Kanon cree en su inocencia. Su situación la convierte en una persona solitaria. Kanon cumple 20 años, tiene problemas con su trabajo a tiempo parcial y es tratada como la hermana de un asesino. Ésta decide mudarse a Tokio. Kanon está predestinada a conocer a un hombre mientras trabaja en Yokohama como limpiadora de casas. Aprendiendo que es el amor y cómo éste la ayuda a salir de su soledad y vivir la vida de otra manera.

 

Opinión personal

  • La idea inicial muy equivocada que podemos tener es que aquí vayamos a estar ante un culebrón estilo americano con romanticismos y triángulos y todo eso. Si bien existe ese componente, hay que tener en cuenta dos cosas: la primera que el dorama hace honor al concepto de «amor inocente» así que olvidaros de arrebatos pasionales que ya de por sí los nipones no son de retratar dichas escenas, y aquí en esta serie se ha potenciado mucho los planos y cuándo se realiza el contacto (que puede ser meramente poner la mano sobre el hombro y rozar las manos al ofrecer una taza por ejemplo); y segundo que el foco principal del argumento es el tormentoso pasado de Kanon debido al crimen de su hermano Youji, lo cual será el eje central de las desgracias de nuestra principal protagonista Kanon.
  • El argumento pues parte de las dificultades y miseries de nuestra protagonista Kanon, pero no podemos caer en el error de que al conocer a Junya todo vaya a cambiar, las cosas serán bastante más complicadas que eso con sorpresas que prefiero no desvelar y que muestran que incluso una persona alegre y buena en el día a día, también puede tener sus responsabilidades y complicaciones que la ensombrecen en lo privado. Y no solamente por Junya lo digo, el pianista que conocerá Kanon en sus tareas de limpieza de la empresa a domicilio, sino también de personajes como Subaru quien durante muchísimos años guarda un gran secreto.
  • La plantilla de personajes no es realmente muy grande, de hecho en muchas ocasiones se siente esa ausencia de falta de secundarios que suele afectar bastante a los nipones al realizar escenas en series y TV como por ejemplo en cafeterías, bares o zonas públicas cerradas donde se supone que debería haber bullicio. Cuando veo 2 o 3 trabajadores en un bar en el que no se ve cliente alguno me asalta la duda de ¿cómo demonios hacen caja? Es uno de los fallos no sólo de este dorama sino en general de la forma de recrear dichas situaciones con actores reales.
  • El dorama no tiene la capacidad de crear expectativa de engancharnos, sino que desarrolla su guión con lentitud pero sin bajar la intensidad. Tiene sorpresas constantemente, y ciertamente tiene algunos diálogos a medio camino entre lo cierto y lo exagerado. No hay conversaciones grandilocuentes pero tampoco zafias. Mantiene un buen equilibrio, incluso en situaciones clave del desarrollo de la historia.
  • Escenario y localizaciones me parecieron escasas, algunas veces se abusa de algunas como los mismos exteriores, la casa de Junya o el apartamento alquilado de Kanon. Quizás faltó dar más movilidad y no centrarse en planos fijos en las mismas calles y hogares.
  • Existen algunos momentos verdaderamente surrealistas. El que más pegó el cante fue sin duda en un momento dado de la historia en que Junya en poco más de tres segundos si llega en la realidad, recorre decenas de metros. Ni Son Goku…
  • Se abusa de la composición de piano que toca Junya, pero acaba siendo una melodía importante,  y su variación aun más, ya que significa la reiteración del símbolo del piano y de toda la simbología cristiana que hay alrededor de esta serie. Todo eso viene a reforzar el elemento de inocencia, no solamente en Kanon, también en el mundo de Junya como diría la propia Mizuki.
  • Si bien estoy acostumbrado a la cierta rigidez de trato que tienen los nipones, a veces se me hace difícil. Hay momentos en la serie que inspira el «abrazo rápido» como yo le digo cuando es un momento emocional, sin embargo los nipones lo trasladan de una forma más casta: miradas directas a los ojos. Algo que no suelen hacer habitualmente, y que los occidentales hacemos mucho, que es mantener la vista fijamente en alguien. Como ya dije arriba, aquí se sugiere mucho como forma de comunicación no verbal, así por ejemplo Mizuki al quitarse un jersey/rebeca dejando entrever sus hombros (aunque debajo va vestida igual vamos, solo que con tirantes) se deja insinuar como una situación sexual… y sin haber ningún tipo de desnudo. Unos buenos planos y simplemente quitarse el jersey saben potenciar esa situación sin tener que enseñadar nada de forma lasciva, indicando una situación de una forma bastante «inocente». Éste tipo de narrativa usada correctamente es algo de lo que más me gustó de esta serie.

 

Conclusión

Yo la recomiendo a los que gusten de doramas, de dramas con su romance, y a quienes quieran ver una forma narrativa distinta de ver las relaciones personales, concretamente las niponas, alejado de los estereotipos occidentales. Me pareció una muy buena serie, corta pero con una intensidad correcta que destila inocencia no sólo por el amor, sino por la pérdida de ésta en muchos otros sentidos. Sus momentos malos son algunos que son un poco surrealistas, pero quedan más que salvados por la calidad general.

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